Estrategia de lectura 3-3-3

Seguramente en algún momento habrás disfrutado de una agradable lectura, de esas que te llevan a echar a volar tu imaginación y te permiten soñar con espacios, personajes y realidades que solo son posibles en la ficción, pero son capaces de transformar por completo nuestra realidad.

Pero no te alarmes, estas dificultades tienen solución. Eso sí, debes recordar que la lectura es como edificar un castillo, necesitas exigir más de ti para tener fuertes cimientos y abordar con facilidad cualquier texto académico que te presenten. No esperes que de la noche a la mañana todos los problemas se hayan solucionado; Roma no se construyó en un día.

Como todo en la vida, podemos decir que la lectura tiene tres pasos: antes de la lectura, durante la lectura y después de la lectura. Pues bien, para logran un alto grado de comprensión no puedes olvidar ninguno de ellos. Aquí te enseñamos cómo con la estrategia 3-3-3, que consiste en hacerte tres preguntas en cada etapa de lectura

1. Antes de la lectura

Recuerda ubicar la lectura en contexto, para que, al momento de abordar el texto, te hayas generado ideas previas que se puedan reforzar o descartar. Intenta con estas preguntas

  1. ¿Para qué quiero leer? Escribe cual será tu objetivo. Es importante tener una idea clara del propósito de leer un texto, así como de los posibles contenidos que debes conseguir para satisfacer este objetivo.
  2. ¿Qué dice el título del texto sobre lo que necesito? Los textos académicos suelen tener títulos bastante objetivos y dan cuenta de forma clara del contenido del texto.
  3. ¿Qué sé del autor o autora? Tener una idea general de quien escribió el texto y cuáles son sus líneas de investigación nos puede proporcionar una buena idea de lo que puedo encontrar en el texto.

2. Durante la lectura

Es hora de abordar el texto. Recuerda disponer de un espacio cómo y agradable, ya que este factor puede ser decisivo. Ya entrados en materia, vamos al texto

  1. ¿Cuáles son las ideas principales y como se vinculan? Recuerda que los textos se basas en dos criterios: unidad temática y progresión de la información del texto. Identifica cómo son las ideas principales y como estas se van vinculando a lo largo del texto. Escríbelas, subraya, realiza gráficos… lo que sea necesario de acuerdo con tu forma de aprendizaje.
  2. ¿Cómo puedo darle sentido al texto? Manejar el vocabulario del texto es fundamental. Sin embargo, tener que usar el diccionario en cada oración puede ser molesto y alejarte de la comprensión del texto. Intenta darle sentido a las palabras que no conozcas a partir del contexto de la lectura. Si definitivamente no es posible, es hora de buscar esta palabra y relacionarla con la lectura.
  3. ¿A qué conclusión llega el texto? Intenta identificar cómo el autor logra cumplir con su objetivo (informar, persuadir, disuadir…)

3. Después de la lectura.

Una vez hayas terminado de leer el texto, tómate un momento para reflexionar en lo siguiente. Las primeras veces puede ser un poco demorado el proceso, pero con el tiempo lo harás de manera automática.

  1. ¿Cumplió el texto con mi objetivo? Recuerda que antes de iniciar la lectura te habías propuesto un objetivo. Date el momento de reflexionar sobre cuáles aspectos resolvió el texto con facilidad y cuáles no.
  2. ¿Cómo puedo relacionar lo leído? Intenta vincular las ideas que expone el texto con experiencias y conocimientos que tengas. Esto ayudará a recordar y hacer de la información algo mucho más cercano.
  3. ¿Qué tanto sé de lo que leí? Escribe un resumen o discute con alguien que comparta el interés por la información que leíste. Este proceso se conoce como metacognición y permite afianzar los conocimientos adquiridos.

¡Disfruta la lectura! recuerda que cuando aprendes siempre creces.