“¿Cómo entender lo que leo?”

Los índices de comprensión lectora en nuestro país disminuyeron en las Pruebas PISA presentadas durante los meses de abril y mayo de 2018  obteniendo en Lectura un puntaje de 412 puntos frente a los 425 obtenidos en el 2015. La falta de comprensión lectora en los jóvenes es una de las principales razones del bajo rendimiento académico en las escuelas, pues la misma no solo afecta el área de Lenguaje, sino también incurre en distintas áreas como Matemáticas, en la resolución de problemas, Arte, al  seguir instrucciones o Sociales, comprendiendo la historia de la humanidad.

Esta situación genera gran preocupación en los padres de familia, quienes recurren a búsquedas incansables para ayudar a sus hijos. Este es el caso de Lucía, madre de Samantha, una joven de 15 años que cursa el décimo grado de secundaria. Su mayor temor es perder el año debido al bajo rendimiento académico que está presentando, por más que se esfuerza en realizar las lecturas tomando apuntes en sus cuadernos e incluso, ser capaz de contarle a cualquier persona de qué trata el texto, lo que más le cuesta es responder las interrogantes propuestas por sus docentes.

Teniendo en cuenta que su hija sí realiza las lecturas, pero presenta una baja comprensión de las mismas, Lucía decide inscribir a Sebastián en nuestro curso de Lectura Inferencial donde compartimos diferentes  estrategias para mejorar su comprensión lectora, iniciamos con 3 sencillos pasos:

1. Antes de la lectura:

¡Inicia la aventura!
Se debe realizar una exploración general del texto antes de la lectura, partiendo de una primera impresión ante algo que se nos presenta como novedoso. Analizar el título, pensar un tema según la portada del libro, reconocer la vida del autor y el contexto histórico en el que se desarrolla la obra, generar preguntas que podamos responder de acuerdo con el contenido del texto, etc.

2. Durante la lectura:

Ya estoy leyendo!
Iniciada la lectura podemos conocer el tema del texto, sus personajes, escenarios, trama, etc., durante la lectura podemos revisar y comprobar nuestra propia comprensión del tema, caer en errores que se corregirán con el pasar de las páginas. Pueden realizarse actividades tales como predecir el final, resumir la información de un capítulo, negar ideas, establecer contradicciones, determinar las palabras claves de un texto, definir los personajes, resumir, etc.

3. Después de la lectura:

¿Qué he leído?
Al terminar la lectura quedamos con demasiada información en nuestras cabezas, por lo tanto, es importante saber cómo expresarla, para ello se pueden realizar actividades de interpretación, como la creación de mapas mentales, identificar y analizar la idea principal del texto, redactar un ensayo argumentativo o una reseña que demuestre nuestra postura ante la información recibida, realizar un dibujo, generar preguntas y respuestas del texto, etc.

Al implementar estas estrategias y muchas más de las que aprendió en nuestro curso, Samantha logró mejorar su rendimiento académico dejando a un lado su temor de perder el año escolar.

Si sientes que también es tu historia, déjanos tus datos para darte más información sobre nuestro curso de lectura